Home

Advertisement

Saint Seiya

  • Mar. 4th, 2009 at 10:02 PM
yoescribiendo
Tercera vez que escribo este post. Por desgracias de la vida siempre toco algun boton que no es y mando todo al carajo. U-U

Hasta recien estaba viendo un programa en donde nos niños ven gente muerta. *Cuak*

Bizarro.

Ya, el siguiente drabble va dedicado a Ikki. I LOVE YOU MY FENIX!

Jajajajajaja


 
Preludio

Poco importaba si lo consideraban inescrupuloso y egoísta. Sin rumbo fijo y con baches de vida tan oscuros como el mismo universo. No estaba en él preocuparse por cosas insignificantes. Poco le interesaban lo que pensaban lo demás, no se rebajaría a escuchar cuchicheos ni quejas sobre su manera de manejar la vida.

Su existencia no era más que un suspiro ante los Olímpicos, pero era completamente suya, dijesen lo que dijesen altos conformistas sentados en su conocimiento de añares, más resignados que sabios en algunos casos.

Tampoco se atrevía a cuestionar las razones ajenas. Cada uno estaba allí jugándose el alma en intentos por cuidar lo que creían salvable.

Algunos deseaban defender un extenso territorio. Existencias que no conocían. Vidas que jamás llegarían a cruzarse con las suyas. Pero esperaban que a quienes estuviesen permitiéndole unos respiros más en un mundo plagado de alimañas, pudieran ser felices.

Dar la vida por extraños no era lo suyo.

¿Por qué arriesgarse sino, ante tormentos que iban más allá de lo físico? ¿Por asesinos? ¿Violadores? ¿Golpeadores? ¿Torturadores? ¿Por personas que impondrían su voluntad a base de miedo y dolor?

Otros preferían lealtades a seres que sólo se preocupaban por su mera existencia que para colmo de males eran eternas. Recibiendo un comportamiento despreciable, encubierto por sentimientos de agradecimiento ante actos fieles de sus seguidores.

El dar y recibir no estaba en su vocabulario. Los Dioses se creían dignos de todo esfuerzo sin tener que dar nada a cambio. Se quejaban del comportamiento humano sin ver que era un prototipo muy acertado de su mismo proceder.

No es que creyera que Atenea Partenos lo hiciera, mas sin embargo no era suficiente para ser su razón de pelear.

Él no monopolizaría su esfuerzo ante anhelos tan generalizados y poco creíbles.

Prefería pensar que luchaba por una persona. O por unas pocas.

Aquellas que significativamente habían cambiado su forma del ver el mundo. De maneras distintas, con palabras o sin ellas. Con actos cargados de esperanza que golpearon duro eso que le había servido de escudo ante un mundo cruel pero que a su vez era una cruz infinitamente pesada para llevar.

Su orgullo. Su ego.

Creerse el mejor solo tiene sentido, para aquellos que tienen amor propio, cuando uno lo es.

Lo sabía. Su propio odio le había vendado los ojos haciéndole vagar por el camino equivocado.

Ser el mejor no era una cuestión externa. No algo superficial que el tiempo y los golpes borrarían con la misma facilidad que las olas desaparecen los sueños en la arena.

Venia de adentro. De tener fines, metas. Objetivos. No para pasar el tiempo, siquiera para que los demás admirasen su facilidad ante situaciones extremas, sino para que su vida tuviese un sentido.

Respirar era fácil, encontrar el “porque” para la inhalación era el punto.

El aroma a peligro revolvió sus sentidos, el corazón comenzó a latirle apresuradamente. Solo duró un instante, ese momento en el cual se permitía ser completamente humano, sentir en cierto grado.
Dejó de apoyarse en el desgastado pedazo de pared destruida, testigo de violencia pasada. Sus ojos enfocaron en la oscuridad y a lo lejos vio la figura aun no definida, pero llena de poder y dominio. No hacía falta conocer su nombre, ni si alguien le estaba esperando rezando por su alma en algún lugar alejado.


Era una batalla.

Cada uno con ideales que alimentaban sus fuerzas.

Viviría aquel que elevara su deseo hasta el cosmos mismo.

El anhelo de ser tan eterno por cuanto se pudiera dentro de la fragilidad humana, con sus principios sirviéndole de escudo.

Con ese toque que les hacía por segundos, mucho más fuertes que los mismos dioses.

La balanza de pérdidas y ganancias era pareja, estaba en ellos, ponerla a su favor. Con el precio más alto que se pudiera pagar jamás: la vida.

Fin


De mis cenizas

  • Jan. 27th, 2009 at 7:51 PM
yoescribiendo

¡Hola!

Pues he regresado, desde el año pasado que deje tirado todo esto, no tengo vergüenza.

No tengo excusa...más que soy una despistada cómoda que actualiza lo que le da menos pachorra. Pero como me ha vuelto la onda LJ y viendo que no estoy sola puesto que encontré a varios conocidos, veré si esta vez si es definitiva.

Con respecto a mis fanfics, pues, abajo les dejo los capítulos siguientes de "No soy ella" del fandom de Crepúsculo.

 
No soy Ella
Capitulo 3Capitulo 4Capitulo 5Capitulo 6Capitulo 7Capitulo 8Capitulo 9Capitulo 10
 



Volví muajajajajaja

  • Oct. 3rd, 2008 at 10:29 AM
yoescribiendo

Después de mucho tiempo desaparecida, regrese. El nuevo trabajo me tiene cansada, pero contenta.

Pronto saldrá a a la venta "Amanecer", el ultimo  de la serie Crepúsculo, y a pesar de que a mi me guste la historia medianamente, tengo miedo que me agarre el ataque consumista y me compre toda la serie de una, por que por ahora venia leyendo en computadora.

De todas  formas, y hablando del mismo fandom, comencé un fanfic, por las dudas aviso que es un GRAN ENORME Spoiler de Amanecer, así que por las dudas yo aviso. Lo tengo en Fanfiction . net, pero dejare el link aquí.

Besos al despistado que se pase por estos lares.

Fanfic: No soy ella
Fandom:  Crepúsculo.
Parejas:  Nessie/Jacob
Genero: General/Romance.
 
 
         Prólogo         Capítulo I      Capítulo II

Tabla virtudes, Perseverancia

  • Jul. 28th, 2008 at 1:40 PM
yoescribiendo

Autor: Yo

Fandom: Prince of tenis

Claim: Sakuno Ryuzaki

Tabla: Virtudes

Numero: 4 /Perseverancia

Advertencias: Ninguna

Titulo: Logro

Espero que les guste jeje


Logro )

 

 

 

Vagando por el mundo no enchapado

  • Jul. 12th, 2008 at 10:26 PM
adorable
Cómo dice el titulo, por fin pude encontrar la tan conocida pagina de retos. Muajajajajaja. A ver que sale de todo esto.

Autor: Mi persona
Fandom: Prince of Tennis
Claim: Sakuno Ryuzaki
Tabla: Tabla Virtudes
Advertencias: Ninguna


1.- Caridad2.- Pureza3.- Paciencia4.- Perseverancia5.- Concentración6.- Consagración7.- Desinterés


Y por  que tengo ganas, XD pongo este User Banner.

jejeje )


¡Beshos!

Drabble: The prince of tennis

  • Jun. 26th, 2008 at 1:19 PM
yoescribiendo
Un pequeño drabble para quien quiera pasar unos minutos.

Personajes: Ryoma Echizen, Sakuno Ryuzaki, OC.
General.
Advertencias: ninguna.
Summary: En determinadas ocaciones el ego se deja de lado y lo que antes parecia imposible ahora no lo es. Ryoma Echizen sabe de ello por que por primera vez, debe ser digno de alguien.

Digno de ella


Era el último set, iban casi empatados por que negarlo. Aun así, sabia que ganaría, no importaba cuan fuerte, atlético, avanzado que estuviese su contrincante él ganaría. Era a ley natural desde que tenía un manejo de la raqueta más que del habla o de las mismas relaciones sociales.

Por que en sus venas corría la sangre que una generación atrás convirtió a Japón en uno de los más poderosos en el tenis. Por que a su edad, ya convertido en un adulto no podía dejar de sentirse cómo aquel niño lleno de energía.

Tenía el mundo a sus pies en ese sentido y a su manera, no se quedaría a desmenuzar pequeñeces cómo que era solo en un deporte, por que ese deporte era su vida. Su pasión, parte de las ganas de levantarse todos los días.

En cada golpe iba una parte de si, de su cuerpo, del esfuerzo, de su alma. Ryoma Echizen era sinónimo de tenis, pero los que realmente le conocían sabían perfectamente que él era tenis.

Y bajo aquel abrasador sol de principios de verano, el último saque, la ultima devolución. Por un momento, y con sus oídos tapados por el esfuerzo, escuchando su respiración y los latidos de su corazón en estéreo, percibió el silencio previo al estallido de aplausos.

Esa contención de aliento en masa.

Lo había logrado de nuevo.

Una nueva batalla ganada.

Un paso más cerca de su cometido. Tal vez este no era el mismo que años atrás, en donde su mayor ambición era derrotar a su propio padre, a su sangre, a si mismo. Aunque tampoco era tan diferente.

Aun antes de apoyar la suave superficie de la toalla sobre su rostro, la vio.

Sus ojos brillaron con orgullo al verla tan parecida a él, tan suya, tan perfecta.

Por que ahora no jugaba para perfeccionarse y ganarle a alguien, sino para ser digno de alguien. Para que ese día de mañana por ahora lejano, pudiese estar a la altura de las circunstancias.

Por que no hacia mucho y muy para sorpresa de Ryoma, su vida dio un giro de muchísimos grados y para diferentes direcciones como para ponerles un valor gradual, un significado terrenal.

Caminó hasta las mallas de contención, apoyando la mano en las mismas para tener un contacto mas intimo. No era costumbre en él dar muestra de cariño, siquiera de estar al tanto de lo que era el mundo exterior, pero así como el tenis era su vida, aquella sonrisa era uno de los premios más gratificantes que podía recibir nunca.
.- Felicidades Ryoma- Saludó Sakuno con verdadera alegría en sus palabras. La niña en sus brazos se inclinó hacia delante para colocar su pequeña palma en contacto con la de su padre y nuevamente sonrió. Su suave piel y sus minúsculos dedos pasaron sin problemas las ranuras de la malla.

Una picazón agradable recorrió el cuerpo del tenista ante la tibia y dócil unión.

El tenis ya tenía nueva sucesora, alguien que se encomendaría llevar el alto no solo el nombre Echizen sino el orgullo del deporte.

El mismo Ryoma se encargaría de ello, por que veía en esa pequeña determinación en esos ojos iguales a los suyos, esa misma fuerza y ganas que lo caracterizaban.

Sus razones para ganar cada partido, cada torneo, distaban mucho de aquella adolescencia y adultez sin compromisos. Ahora su prioridad era mucho más valiosa que cualquier dinero o copa.

Era la ley natural y por la cual hasta su propio padre había tenido que pasar, y por más que le costase debía ser digno de ella.

Fin.

Ahora el turno de Saint Seiya

  • Jun. 24th, 2008 at 1:03 PM
yoescribiendo
Continuando con los post masivos, aqui dejo un oneshot de Sain Seiya.

Verdades

Se acerca, siento su cosmos arder con la poca energía que le queda. Su cuerpo a pesar de haber pasado por la peor de las penurias aun se mueve cual hoja llevada por el viento.

Y lo se, la hora de la derrota se acerca.

No digas estupideces.

No lo son y lo sabes bien. Él, junto con los otros, posee una fuerza aun más grande que la que podrías tener en tu cuerpo original.

No los compares, sabes que eso no es cierto.

¿Tan enceguecido estas que aun no te das cuenta de que perderemos esta batalla¿Tan grande es tu ambición que no te permite ver más que tus propios ideales?

Recuerda que mi derrota es la tuya.

Lo se, por que fui débil. Por que permití que mi propio lado cínico e inhumano me dominase. Lo peor de todo es haberte dejado entrar.

¿Acaso pretendes, mortal, decirme que si te lo hubieras propuesto yo no estaría en ti?

Athena estaría de mi lado y contra ella tú no puedes, nunca podrás.

¡Cierra la boca, infame¿Osas contradecir a un Dios?

Me doy el lujo de no mentirme a mi mismo. Eso es todo.

Y el final de todo esto, de tu propio plan, será en segundos. Por que ellos llegaran con la verdad y la justicia de su lado y con Ella.

Ya que Parthos Athena es más grande que todos los dioses juntos puesto que conoce la palabra Amor.

Esa a la cual veneras no es mas que una mocosa en este momento¿que podría hacer contra nosotros?

¿Que podrías hacer tu para impedir que hiciera algo¿Utilizar mi cuerpo¿Mi mente? No te ha funcionado.

Lo hizo durante 13 años.

Pero ellos no estaban para detenerte.

Si un caballero Dorado no ha podido oponerse a mi voluntad, que te hace pensar que uno de menor rango podría evitarme.

Por que sus convicciones y anhelos son aun mas fuertes de lo que puedas imaginarte. Dentro de nuestras líneas de batallas existirán diferencias en cuanto a armaduras pero hasta el más relegado en las mismas, podría llegar a descargar una fuerza inimaginable.

Por que nuestra fuerza no radica en nuestros cuerpos sino en nuestra alma.

Por ello seremos absorbidos por la desgracias.

No pretendas meterme en la misma bolsa. Tú solo eres un instrumento para mis ambiciones. Aunque murieras mi esencia se elevaría hasta los confines para regresar cuantas veces se me plazca.

Y Ella siempre estará aquí para detenerte y no estará sola. Míralo a él. Mas muerto que vivo entra a tropezones a esta sala, con la simple y mera idea de llegar hasta la solución a su problema mayor.

El olor a muerte rodea su existencia pero aun sigue caminado. Su motor: protegerla. Salvarla de una muerte segura.

¿Puedes contra eso?

Es un simple humano.

No has respondido mi pregunta. Yo la tengo, pero dudo que te guste.

Para que me molestara tendría que tenerte en cuenta y para mi no eres mas que basura.

Comprendo.

¿No dirás nada más?

No tengo nada para decir…no por lo menos a ti.

No se supo como, ni porque, pero por un momento, el mismismo Dios de la Guerra se sintió enjaulado en un cuerpo y una mente ajena. Perdiendo todo poder sobre si mismo.

Saga de Géminis por fin estaba dando el último golpe. El que había guardado durante tanto tiempo y el cual lo llevaría a la ruina.

La guerra, había llegado a su fin.

Y Mas de lo mismo: The prince of tennis.

  • Jun. 24th, 2008 at 12:57 PM
yoescribiendo
Mira que sigo con trabajo y menos tiempo de actualizar, agregado a mi despiste no hay que hacerle.

Dejo otro one-shot de The prince of tennis. Espero que si alguien se pasa pro acá, le agrade.

A la lejanía

Era la costumbre, tal vez no la mejor ni la más acertada. Quizá sus deseos eran tan tímidos como ella que no se animaban a ir mas allá de lo que su propia conciencia permitía. Y tal vez, eso era lo que le alejaba aun más de él.

Le quería, no había otra, aunque su mente le dijera que estaba equivocada, que amar de a uno solo llevaba a la desgracia, que era una pérdida de tiempo. Ella aun seguía allí, parada fuera de las canchas de tenis en donde se realizaba el último partido del torneo.

Ya no contaban con aquellos dulces doce años en donde la inocencia colmaba la mayoría de sus actos, ahora con 17 años y a punto de terminar la escuela el sentimiento de desolación se extendía por cada célula de su cuerpo como una verdad absoluta y dolorosa.

No habrían mas partidos ni torneos a los cuales asistir, no mas escusas de ayudar al equipo y ánimos escondidos en pequeños almuerzos. Tampoco habría más rechazos, aunque no estaba segura cuan bueno o cuan malo podía llegar a ser aquello. Quizás era una forma del destino o de la vida de decirle que se detuviera, que ya no más. Que no importara lo que hiciera Ryoma no la notaria más que…mejor dicho, no la notaria.

Ella, que toda su vida se había sentido de alguna forma ignorada por su forma de ser callada y retraída, ahora creía que esa acción era lo mas cruel que podía hacerle una persona a otra.

Sus ojos se posaron en el movimiento, no en su devolución, no en el punto que anotó a favor de su colegio. Sino en esa danza. La única que bailaba Ryoma Echizen, el tenis. Esa de la que ella jamás seria parte por que el deporte era la vida del tenista y jamás saldría de ahí.

Suspiró casi con pesar, sintiéndose completamente estúpida, ¿Para que iba a los partidos si no sería notada? ¿Por qué se empeñaba en sufrir de esa forma?

Una luz dentro de si le hizo levantarse de su asiento.

.- Sakuno chan- Tomoka le llamó la atención.- ¿A donde vas?
¿Qué le respondería? ¿Qué no quería verse ignorada nuevamente y que partiría antes de que el torneo diera fin? ¿Qué no compartiría la alegría con el equipo por que no la sentiría? ¿Qué tenia muchísimas ganas de llorar al sentirse tan vacía?

No, esa luz que brillaba tenuemente dentro de ella, se hizo más poderosa, negándose rotundamente a que dijera algo así, o a quelas lágrimas salieran en ese momento.

.- Es que recordé que me olvide algo prendido en mi casa- mintió descaradamente. Y era bastante buena, las clases de teatro que había empezado a tomar dos años antes para luchar contra su timidez estaban sirviendo de algo.

Tomoka parpadeó un par de veces, antes de sonreír y asentir.

.- Está bien. Pero recuerda que festejaremos en…- su amiga siempre daba por hecho que ganarían, aunque pensándolo bien, eso ocurría.

Sakuno sonrió falsamente dándole a entender que cuando resolviera su problema volvería a festejar.

Pero no lo hizo.

Esa tarde caminaría hasta cansarse, hasta no sentir los pies, hasta no sentir su propia alma.

O-o-o-o-o-o-o-O

¡Ah! Demonios, llegaría tarde de nuevo. Ese fin de semana había sido un caos, esa semana se graduaría y sus padres estuvieron llevándola de un lado a otro con preparativos para una reunión familiar en su honor y toda la cosa.

Ya había comprado su vestido, sencillo y formal, tal como ella era. Con pequeños de talles que lo hacían especial.

Sonrió, entre todo el ajetreo no tuvo tiempo siquiera de pensar en su tristeza.

Por suerte cuando abrió la puerta del salón aun estaban sus compañeros hablando unos con otros, riendo animadamente en grupos. Tomoka le llamo desde el fondo.

.- Buenos días.- saludó- ¿Y el profesor?

.- Esta en una reunión. Llegara en unos minutos avisaron.- contestó Tomoka. – Oye, ¿por que llegaste tarde esta vez?

Mientras se sentaba y sacaba sus cosas miró a su amiga por un momento.
.- Es que me quede dormida. Mi madre y yo estuvimos hasta tarde eligiendo un vestido para el viernes.

.- ¡AH! ¿YA LO TIENES?- gritó. Eso hizo exaltar a casi toda la clase, la cual siguió con lo suyo enseguida por que se había acostumbrado a los arranques de Tomoka.- Y cuéntame ¿Cómo es?

.- Es negro y muy sencillo pero es bonito. Si quieres al salir de clase te lo muestro…y…-

.- ¡ah! Ahora que me acuerdo. ¿Por qué no viniste a la celebración del viernes pasado?-

.- Es que…-

.- Te perdiste de algo asombroso.- cortó la muchacha sin darle tiempo a inventar excusa.- Viste que Ryoma anduvo practicando una nueva técnica, esa que se suponía que daría a conocer en el torneo.- explicó a lo atropellado.- bueno, no la mostró.

¿Qué? Tenia entendido según su abuela que el joven Echizen había entrenado para eso muchísimas semanas. Si hasta los medios se habían enterado y con lo famoso que era Ryoma como una estrella del tenis juvenil, llamo la atención de inmediato. Recordaba haber visto reporteros y fotógrafos mirando el partido del torneo, ansiosos por la técnica.

.- Tal vez.- recordó algo.- No la hizo por que estaba la cancha mojada.

Cuando llegue a mi casa se largó a llover, ¿no llovió por esa zona?
Tomoka asintió.

.- Si, tuvieron que parar el partido por veinte minutos. - O tal vez fue por el hambre.

Sakuno la miró algo extrañada.

.- Es que cuando se paró el partido, Ryoma pidió algo para comer y cómo la encargada de eso eras tú pues se quedó con ganas. Le tuve que decir que te habías ido. – Explicó sacándole importancia.- de todas maneras, la cosa fue que todos se quedaron esperando algo que nunca llegó. Los reporteros se fueron bastante molestos, pero obvio eso no le molestó a nuestro príncipe.

No la interrumpió por que eso significaría sacar algún otro tema de conversación y no tenía muchas ganas, le era más fácil ignorar las palabras de Tomoka con simples asentimientos para que la colorada se diera por escuchada y listo.

Esa mañana pasó rápido, demasiado para su gusto. Sus amigas, o las pocas conocidas que tenía decidieron ponerse de acuerdo y estar todas ocupadas para la hora del almuerzo por lo cual tuvo que irse con su comida sola.

Lo pensó varias veces y decidió que el mejor lugar y en el cual nadie interrumpiría seria la azotea. Nadie se paraba por allí, bah, Ryoma si, pero él estaría en una reunión con su abuela seguramente hablando sobre su futuro y demás. Muchos sponsors le ofrecían su apoyo, así que aun no estaba seguro cual elegiría.

Al abrir la puerta sintió la suave briza de esas alturas y su cabello completamente suelto…momento.

Con la mano libre, tocó su cabeza cerciorándose que las trenzas que solía llevar no estaban.

Cierto, no tuvo tiempo de peinarse. Suspiró y buscó en sus bolsillos lazos los cuales encontró. Caminó hasta la otra punta, alejándose de la puerta cosa que si alguien salía por allí no la viera.

Cuando encontró un bonito lugar con vista agradable, se sentó y comenzó a peinarse. Ahora que se daba cuenta tenía demasiado cabello, tal vez necesitaría de un peine pero lo tenía en su bolso.

.- Es demasiado largo.- un escalofrío recorrió su columna al escuchar esa voz detrás. Se giró medianamente encontrándolo ahí parado, tan campante y a punto de abrir un sándwich que seguramente y por la marca, acababa de comprar en la cafetería del colegio.

No le contestó, no seria necesario. Dijera lo que dijera seguiría mirándola igual de frio, distante. Como si no escuchara absolutamente nada.
Asintió meramente por cortesía y continuó con su labor.
Sorprendentemente el prodigio se sentó a su lado. Prefirió no mirarlo, hacerlo le daba una sensación extraña, de amor, de dolor. De saberse no correspondida. Lo que si pudo notar aun atreves de toda la mata de pelo fue que Ryoma comenzó a comer.

Al terminar de armarse las trenzas se dio unos minutos para contemplar algo que no fuera a su compañía. Juntando las fuerzas para no hacer ningún movimiento estúpido quedando en ridículo se giró para tomar su almuerzo, pero…

Fue ahí que lo vio. Ryoma estaba a punto de terminarse su bento, y el paquete con el sándwich descansaba completamente ignorado al costado de él.

.- Ese era mí…-

.-…- los ojos felinos de Ryoma la paralizaron por unos segundos.
No le reclamaría, para que hacerlo. ¿La escucharía acaso? Esperó hasta que Ryoma degluto el último bocado. Recién allí, sin ningún miramiento, se levantó.

Recordó que una vez había leído en un libro la frase: Llega como tormenta, y se va como una sin detenerse a su paso. Ryoma hacia exactamente lo mismo en su vida. De repente se aparecía y como si nada tomaba lo que quisiera y luego, se iba.

.- ¿No vas a agarrarlo?- Levantó su mirada y tendido frente a ella un boleto sujetado por Ryoma le esperaba.

Lo tomó por inercia.

.- Es para el jueves de la semana que viene.- informa con voz desinteresada.- Nos vemos.

¿Jueves que viene? Pero si ya estaban a punto de terminar el colegio. La semana que siguiente no serian más compañeros, no tendría ninguna…
.- Ah.- sus ojos se cruzaron con los de él, que se giró a medias, de camino a la salida.- Me gusta el pulpo frito.

Sakuno no reaccionó, siquiera cuando la puerta de la azotea se cerró dejándola completamente sola. ¿Qué significaba aquello? ¿Por qué la quería? ¿Solo para que lo alimentara? ¿Para que…?

O-o-o-o-o-o-o-o-O

No sabia por que estaba allí, ni por que sostenía aquel paquete en sus manos. Nada de aquello tenia sentido. ¿Por qué no le hizo caso a su razón y se quedo en su casa tranquila? ¿Por qué al verlo tan endemoniadamente distinto su idiotez pudo más y salió corriendo con la comida en la mano?

Es que su plan primero era no ir al partido. Ya no eran más que conocidos, siquiera él le había hablado en la graduación. Pero…

Demonios.

.- Disculpe.- pidió para llegar a su lugar asignado en las gradas. Los que estaban allí a su alrededor la miraron un poco molestos por la interrupción. Algunos le observaron curiosos, no faltaban más de siete minutos para que terminara el partido, dando a Ryoma como ganador.
Creyó por unos segundos haber notado que él la miró pero lo adjudicó a su imaginación.

Sin embargo algo cambio.

Esos minutos en los que tardo en terminar, Ryoma Echizen deslumbró a todos con un final espectacular, poniéndole cómo broche de oro, aquella famosa y secreta técnica que muchos esperaron.

Todo concluyó con aplausos, gritos de victoria y demás.

Sakuno se levantó de su lugar, tímidamente, no sabiendo que hacer exactamente. Era imposible llegar al príncipe. Estaba rodeado de reporteros, fotógrafos, fanáticos.

Haber ido no fue una buena idea, se dijo a si misma bajando las gradas y dándose a la fuga. No corriendo ni nada por el estilo, simplemente con la impunidad que daba su bajo perfil, su timidez y de paso su simpleza, la cual permitía que en algunas oraciones pasara por parte del decorado.

Iba llegando a la puerta de salida definitiva cuando se detuvo por completo al escuchar un:

.- ¡Ey!-

Ryoma, con ese aire despreocupado, algo sudado y tomando una ponta se acercó bastante rápido.

.- Ryoma kun, yo….- intentaría explicarse, a pesar de no saber bien ¿Qué?
.- Tengo hambre- cortó sin brusquedad. No parecía enojado, ni intimidante. Ella solo atino a darle el paquete con comida. Él no lo comió ahí, invitándola, a su manera, caminaron hasta un parque cercano en donde por suerte no había mucha gente.

La comida no tardó en desaparecer.

Un simple gracias estaría bien, pero sabiendo como era Ryoma eso no saldría de sus labios. Volvió a llamarse estúpida por seguir junto a él, así, siendo algo como una sombra. Debía empe…

.- El sábado tengo otro partido.- le miró cómo solo él podía hacerlo, dejándola helada por un segundo, dándole a entender que su deber era esta allí.- Los bollitos de…

.- No, no se si estaré…disponible.- mintió. Aunque no tanto. Tal vez saldría con su grupo de teatro a pesar de no estar nada confirmado.

Ryoma ni se inmutó, ni dijo nada. Pasaron los minutos y luego de un rato considerable se levantó.

.- Es a las 11:30- Sakuno abrió los ojos como platos, pero no puedo reclamar. El joven se alejaba elegantemente y rápido, con esa desenvoltura que solo él podía desprender.

¿Había escuchado bien? Su orgullo, muy escondido salió a flote sin poder creerlo. ¿Él pensaba que ella dejaría lo que tenia que hacer y listo? ¿Así como así?

¡Ella no iría!

.- ¡No se si podre ir!- Repitió lo mas fuerte que su valentía le permitió. Ryoma se detuvo al instante. Sakuno maldijo su mala suerte, tendría que haberse quedado callada, no estaba en condiciones de negarse a nada, psicológicamente estaba medio débil como para hacerle frente al jugador.

.- ¿Por qué no?- no estaba muy lejos, pero unos cuantos metros le separaban. Su voz sonó algo dura.

.- Ya…ya te dije. Por ahí saldré con unos amigos y…-

.- Traerlos al partido.- sentenció sin dejarla terminar. Ryoma era muy cabeza dura.

.- Pero.-

El joven prodigio comenzó su camino nuevamente sólo para verse detenido por un:

.- ¿Por qué?- buena pregunta. Bonito momento, podría haberlo dejado ir, así ella por lo menos descansaba su corazoncito, ¡pero no! Claro que no, tenia que abrir la boca y ahora Ryoma caminaba hacia ella con actitud despreocupada, pero destilando un fastidio que se notaba a kilómetros.

.- ¿Cuál es el problema?

.- Es que, yo no…digo…- maldito tartamudeó. La cara de Ryoma, con esos ojos penetrándola infamemente y esa ceja derecha en lo alto no eran buena combinación.- ¿Por qué me quieres ahí?

Ryoma bostezó sincera y descaradamente.

.- ¿Por qué no quieres ir?- dijo en forma de respuesta. Sakuno pestañó un par de veces tratando de salir de su estupor.

.- No es eso.-

.- Entonces- aquella palabra siquiera tenia un maldito signo de pregunta, ni nada. Era sólo…¡ash! Ryoma ya le estaba poniendo los nervios de punta.

.- Si quiero ir, pero, no entiendo el por que debería. Ya no somos compañeros- Gracias valentía por venir, atte. Orgullo.

La mirada de él, perdida en cualquier parte se fijo nuevamente en su pequeña figura. Ryoma era visiblemente más alto que Sakuno, le sacaba cabeza y media, la diferencia era mucha, sobre todo si se la compara que cuando tenían doce Sakuno era un poquito más alta.

.- Entonces solo venias a los partidos para apoyar al equipo- soltó neutralmente, aunque sonó más como una sentencia dura y sin vacilación- Esta bien. Nos vemos.

El suelo bajo los pies de Sakuno comenzó a moverse estrepitosamente. Lo había arruinado, aunque no estaba segura de que había arruinado exactamente.

.- No, espera.- salió trémulamente de sus labios. Ryoma ni se giró.- Iba por el equipo si, pero…bueno…- se puso mas roja que un tomate.- Creo que ya te habrás dado cuenta, siempre fui una fanática…tuya.- silencio.
Maldito y torturante silencio. A lo lejos se escucho una bocina de bomberos y Sakuno en su inconsciente pensó que ellos venían a socorrerla.

Creyó ver un leve cambio en la actitud corporal de él, pero nuevamente, solo fue una milésima de segundo y siquiera lo suficientemente fuerte como para tomarla como real.

.- Es en las canchas del nordeste. En la entrada estará Touya, un conocido, para ayudarte a entrar.- y ahora si, se fue. Dejándola realmente aturdida. Creía que leer en jeroglífico seria mucho más fácil que entender a Ryoma.

O-o-o-o-o-o-o-O

Llegó a su casa completamente contrariada. Quería ir al partido pero, pero…por primera vez tenia un pero. Una duda tan grande que por momentos no dejaba respirar correctamente.

.- Buenas tarde Sakuno chan- los ojos de la jovencita se cruzaron con los de su abuela, que sentada en el living tomaba un poco de té.- ¿En donde has estado?

La muchacha se sentó junto a la mujer mayor.

.- Caminando.-

.- Últimamente lo haces mucho.- aportó su abuela para luego tomar un poco de su bebida.- ¿Hay algo que te preocupe?

Un recuerdo fugas de Ryoma a unos metros con ese porte y pidiéndole, a su manera claro, que fuera a ese partido le hizo sonrojarse increíblemente.

.- N…o…no. ¿Por qué preguntas?-

Sumire sonrió confiada.

.- Cuando eras pequeña y estabas preocupada por algo, tendías a caminar por el patio trasero durante horas.- Sakuno no sabia ese dato, por lo cual su sorpresa afloró por cada poro.- Ahora si, ¿Qué es lo que te preocupa?

.-Es que…- dudo unos segundos si contarle o no, pero ganó la primera opción, por lo cual Sumire le escuchó atentamente hasta que terminó su relato.- Y no se que hacer. No encuentro la razón por la cual me quiera ahí. Jamás me tuvo en cuenta y…

.- ¿Estas segura de eso?- la cantidad de veces que Ryoma le salvó de cualquier cosa vinieron a su mente. Agachó la cabeza apenada.- Sakuno chan, no debes estar así. Debes ir al partido que se hace el sábado.

.- Pero abuela…-

.- Ryoma te necesita.- sonrió comprensiva la mujer.

.- Que dices abuela.- cortó con tristeza.- Ryoma jamás me ha necesitado. Le he causado más inconvenientes que cualquiera.

La mujer sonrió nuevamente y agarrando la mano de su nieta la miró a los ojos.

.- Sakuno, deja de ser tan dura contigo misma. Te hare una pregunta y quiero que me la contestes sinceramente.- la joven asintió.- ¿viste a alguno del colegio en el partido?

La pregunta en cuestión descolocó bastante a Sakuno. Se esperaba algo mas profundo por el tono y su movimiento corporal.

.- Sakuno…-

Viéndose presionada, se lo pensó. Había conocidos, si, pero ninguno del colegio en particular siquiera estaba Horio que era capaz de conseguir entradas hasta en el fin del mundo.

.- No, no vi a nadie conocido.-En ese entonces lo entendió.

Todo aquello encajó como pedazos de un rompecabezas único y verdadero. Él la veía, no era invisible, no tanto como pensaba. Sintió un calor inmenso en su interior ante esta revelación, aunque la angustia se negaba a ir.

.- Sakuno chan.- Sumire mostró una tierna expresión.- Ryoma es retorcido, serio, muy egoísta y en ocasiones demasiado pedante pero si hay algo de lo que estoy segura, es de que eres su constante y él, lo sabe.

Aquella palabra retumbó en su cabeza una y otra vez, como una verdad absoluta e indiscutible. Dándose cuenta por fin, que el prodigio no ignoraba su existencia, nunca lo había hecho. Repentinamente el dolor en su pecho se convirtió en una sensación de alivio enorme, tanto que tenia ganas de llorar, pero de la felicidad.

.- Sakuno- se miraron.- Ambas sabemos como es Ryoma, no sueñes con caballos blancos ni declaraciones románticas a la luz de la luna. Aprende a ver más allá de sus actos.

Sakuno asintió, segurísima de que tomaría en cuenta los consejos de su abuela.

Después de todo, ella le había abierto los ojos, mostrándole más allá de Ryoma, más allá de la obvia verdad, más allá de ella misma. La vida le estaba dando una oportunidad de acercarse y dejar de estar, simplemente, a la lejanía.

Fin

Sueño, sueñito...laralaqui

  • Apr. 17th, 2008 at 7:45 PM
yoescribiendo

Despues de abandonar la cosa por un tiempo, he vuelto a las andanzas. Tengo sueño, mañana tengo ingles, aun no hice mi tarea y tengo unas ganas terribles de tener alitas para volar XD.



Les dejo con un corto.

Serie: The prince of tennis

La calida sensación del sol chocando contra su piel era naturalmente agradable. Sin embargo como si de inercia se tratara sus ojos rojizos se posaron en el instrumento de desilusión y angustia: su raqueta.

Durante años, cuatro para ser exactos, había tratado una y otra vez poder aprender el difícil deporte al que su príncipe era asiduo. ¿Sus resultados? Nulos prácticamente, aun no doblaba correctamente las rodillas, su brazo estaba mal posicionado y obviamente su cabello seguía siendo largo.

Pero ya nada de eso importaba. El suspiro que largo a continuación cargado de dolor y perdida llenaban el silencio del aquel parque a esa hora.

Lo había perdido todo, Ryoma Echizen ahora convertido en un As del tenis se iría pronto de Japón nuevamente y consigo se llevaría a su prometida.

Si, una mujer de hermosa presencia y actuar cautivo el corazón del príncipe casi desde el principio. No podía odiarla, ella era perfecta para él.

Juntos se veían como la pareja de ensueño y durante dos años caminaron por los corredores del Seigaku como la pareja dorada, a nadie le extraño que un mes antes de terminar el colegio Ryoma le pidiera matrimonio. Todos estaban muy felices por ellos, menos ella.

Se sentía egoísta al desear que algo pasara y su adorado príncipe rehusara a casarse o que… No, mejor no seguía pensando en ello.

Miró al cielo con pesadez y se perdió en el celeste del plano dejándose llevar por la apaciguadora brisa que corría ese domingo.

Se odiaba a si misma.

Toda su adolescencia estuvo pegada a una estúpida esperanza de que algún día, aquel inalcanzable chico de ojos gatunos parara en su presencia aunque sea minimamente. El hecho no ocurrió y sus fantasías eran su única compañía.

Su corazón a medida que pasaba el tiempo se fue enfriando como si entrara en un letargo infinito, dejándole aire para respirar de vez en cuando entre la angustia de verse ignorada tan humillantemente.

Intentando sacar tan dolorosos pensamientos se levantó del césped y caminó lentamente hacia la semi cancha de práctica que había encontrado ese día. Fijó su mirada en la pared y luego en la pelota, en la cual, ya gastada, se encontraba la figura de Ryoma, la misma que en un pasado ella dibujó al comprar pelotas junto con su amiga.

Él se la devolvió al regresar de Estados Unidos, junto con alguna ilusión de niña enamorada.

Apretó con saña esa pelota, tan llena de recuerdos y vivencias. Su mano comenzó a dolerle y tuvo que apaciguar el agarre.

Observó con distancia memorable todo aquello que pertenecía al deporte que le costó la mayoría de sus ratos libres y no pudo contener una sonrisa nostálgica.

Tal vez ya era hora de decir adiós.

Si mediar otro pensamiento tomó su bolso, guardó su raqueta y pelota con sumo cuidado y comenzó a caminar.

Estaba a punto de salir del parque cuando se detuvo en un contenedor.

Realmente debía decir adiós.

Arrojó sin miramientos todas sus cosas de tenis en el y continuó su camino.

No seria fácil olvidar nada de aquello, pero por lo menos su primer paso estaba dado.

Esa seria la última vez que pensaría e idolatraría a Ryoma Echizen.

Fin

 

Con pachorra

  • Mar. 31st, 2008 at 9:46 PM
yoescribiendo
Acá estoy, con la meris, dormitando o casi. El finde comi como cerda (¬¬ la mera es testigo).

Se suponia que me iba a reir del gobierno con mi gemelish, pero le dio pachorra de la buena durante TODO el fin de semana asi que se quedo en su morada mirando las nubes pasar.

Esta vez dejo un one-shot de The Prince of tennis.

Thanks

Las vueltas de la vida son, además de enredadas, incomprensibles. Allí estaba parada ella bajo un cielo gris pena soportando un frío molesto que a pesar de estar resguardada con dos suéteres se colaba hasta sus huesos. Frente a sus ojos pasaba el mejor partido de tennis que podría presenciar en toda su vida, o eso creía, y no era en medio de una cacha con todos los lujos.

Había simplemente lo más necesario que podría brindar un parque en esa época del año y era en esos momentos con ese en los cuales Sakuno Ryuzaki se preguntaba ese torturante¿Para que?

Un echo era, eso si, que por mas que ella esperara una eternidad bajo la mas espantosa tormenta o soportara los calores mas inhumanos, su compañero de clase, su conocido, su ídolo, su tortura nunca le haría caso.

No saldría de sus labios ni el mas sentido gracias hacia su acción de acompañarle.

Por que ella lo apoyaba, le ayudaba, lo esperaba. Siempre bajo la sombra de buena chica que como manager de un equipo aguantaba los desplantes de los jugadores.

Por que ese era su trabajo desde hacia 2 años en los cuales renuncio a jugar tennis y como otro deporte no le llamaba prefirió servir de ayuda en el único que le interesaba.

Y por que negarlo. Anhelaba estar cerca de él. Conocer más que el gélido exterior que mostraba como carta de presentación. Ir mas allá de esa apariencia ególatra y hasta prepotente que destilaba ante cada acto y palabra, por mínima que esta fuese.

Pero no lo logró, no hubo nada en él que después de un tiempo ella dijera: ya, no era lo que parecía. Tiene un corazón bajo esa coraza.

.- ¡Partido para Echizen!- resonó la voz de Horio en esa cancha improvisada. Ambos jugadores se dieron la mano educadamente no sin antes sacarse los ojos con comentarios que ante terceros sonaban igual o peor.

Ryoma caminó hacia sus cosas, siendo aguardado por Sakuno que ante su acercamiento le dio una toalla para que se secara el sudor.

.- ¡Excelente partido, amigo!- comentó emocionado Horio – no le diste tiempo a nada.

Como era de esperarse el prodigio no respondió. Continúo con su ritual de guardar las cosas y se fue.

Si, así nomás. Sin saludar, sin esperar, sin ese…Gracias.

.- Si no cambia ese humor no va a ver nadie que lo soporte- comentó el joven a su lado. Sakuno asintió neutra. No iba a defenderlo, no lo justificaría. Horio tenía mucha razón.

.- ¿Deseas que te acompañe a casa?- preguntó él. A pesar de ser bastante insoportable a veces era muy caballero.

.- No te preocupes, no vivo lejos.- miró el reloj- y si mal no recuerdo, hoy tienes turno con el medico ¿no?- hizo una mueca de desagrado.-No seas niño, se que no te gustan, peor debes cuidar la lesión de tu pierna.

Tras una breve conversación intentando convencer al muchacho de que era lo mejor para su salud Sakuno estaba a punto de irse cuando notó algo.

Una bufanda de color azul marino descansaba prolijamente en un asiento al lado de la cancha. Trato de hacer memoria: Horio se había llevado la suya puesta, el otro contrincante puso sus pertenencias en el otro lado. Ya…

.-Demonios- murmuró tomando la misma y apresurándose. Seguramente seguía cerca.

Y no se equivoco, a dos calles saliendo del parque se encontraba Ryoma caminando tranquilamente, como si la vida se fuera en no apurarse.

.- ¡RYOMA KUN!- gritó ella sintiendo un leve dolor en su garganta descubierta. El frío estaba haciendo estragos en su salud desde hacia días.

El aludido se dio vuelta con desgano, casi por obligación y hastío.

.- Te has olvidado esto- comentó una vez a su lado. Le alcanzo la bufanda que rechazo con su típica insolencia.

.- No me la olvide-

.- ¿Entonces no es tuya?- preguntó ella algo desconcertada.

.- Si es mía- cortó Ryoma. Su expresión poseía algo de reproche.- no dije lo contrario.

.- Pero me acabas de decir que no es tuya- Sakuno estaba cada vez mas confundida. Parecía que su compañero se había levantado con el pie izquierdo y quería aguarle la tarde a ella también.

.-Yo no dije eso, solo dije que no me la olvide- Si para este entonces Sakuno, con sus 17 años no podía aguantarse las ganas de golpearlo, no tardaría mucho en explotar.

Este era el colmo. Tenia frío, estaba cansada y lo único que deseaba era irse a su casa a tomar algo caliente dormir un poco. Esa semana había sido puro examen y entrenamiento por lo cual las tareas académicas y las del club se agolparon cual látigo enardecido.

No pareció notarlo, pero en su letargo Ryoma había tomado la bufanda con un solo propósito. Fue ahí, en ese instante en el cual sintió su cuello abrigado y lejos de aquel viento que estaba acalambrándole las venas y arterias del mismo.

.- A ver si la próxima eres menos distraída y cuidas mejor de ti- objetó el prodigio con aires de soberbia que ocultaba una preocupación innata.

.- Pero…-

.- No salgas con que no la quieres. Tus labios están violetas y mas pálida no puedes estar-retó. Sakuno bajo la mirada apenada, entrando su rostro en contacto con la suave tela. Olía a perfume de hombre, a desodorante, a Ryoma.- Cuídate. El equipo te necesita- concluyó dándose la media vuelta y reanudando su camino.

No supo por que, pero esa simple y ultima oración tuvo un significado tan potente en ella que no se movió de ese lugar por unos cuantos minutos. Ya Ryoma se había perdido de vista y la calle estaba casi desierta.

Lentamente, despertando de su ensoñación y aun colorada por comprender el verdadero significado de aquellas palabras Sakuno sonrió abiertamente.

Esa era la manera retorcida y rebuscada de Ryoma Echizen de decir: gracias.

Fin

Y Sigo siguiendo

  • Mar. 29th, 2008 at 6:32 PM
yoescribiendo
Muajajajaja no paro de sacar este tipo de cosas, aunque la verdad antes no tenia ni la menor idea de como se manejaba un JL....mmmmmm Ahora tampoco la tengo,pero me gusto el layout jajajajaja.

Para no hacer de este espacio un inutil, colocare algo de mi creacion nomas para perder el tiempo un poco.

Dedicado a los que les gusta los fanfics y sobre todo los de Sirius Black.

Anonimato

Estoy buscando con quien hablar¿hay alguien ahí afuera?

Aquellas palabras tomaron su atención aquella tarde lluviosa de principios de invierno. James a su lado estaba mas entretenido mandándole mensajitos a Evans, los cuales la misma rompía en cuanto estos llegaban a sus manos.

Estaba fastidioso, para que negarlo, aquella clase pintaba para aburrida infernal. El profesor de historia de la magia poco se daba cuenta del estado catatónico de sus alumnos, que hacían cualquier cosa con tal de no tener que dormirse en plena oración sobre las guerras entre brujos y…bueno, ahí estaba el problema. Sirius tampoco quería prestar mucha atención, por lo cual la oración murió ahí.

Aprenderlo del libro seria mil veces más divertido que escucharlo de un muerto.

Suspiró y tiró su silla para atrás, aprovechando que el profesor se enfrascaba en una de sus MÁS tediosas enumeraciones.

Hizo repiquetear la punta de su pluma, no importaba si se arruinaba, ese fin de semana iría Hogsmeade y compraría otra, después de todo a esa no le quedaba mucha vida, siquiera llegaría al viernes, según los cálculos de Peter.

Volvió su vista grisácea a la áspera superficie del banco.

Luego de unos minutos en dudarlo, y determinando que al pupitre le quedaba poca vida, la preocupación por arruinar inmueble escolar se vio atenuada.

Yo estoy. ¿Quién eres?

O-o-o-o-o-O

Ya, me estaba preocupando de que estuviera en esta desolación con mi alma nada mas. ¿Quién soy? Alguien¿y tú?

Sirius, a martes y con cara de haber dormido poco por alguna travesura, releyó la respuesta hasta encontrarle sentido.

Le molesto no haber conseguido una información mínimo, no era que le interesara imperiosamente, peor la curiosidad mato al gato, según dicen, y él era Gryffindor, algo de minino debía tener. Sintió como James a su lado lo miraba.

.- ¿Ocurre algo Padfoot? Tienes esa cara de insatisfecho.-

.- Nada en particular- contestó sin ganas- simplemente tengo sueño.

.- Ya, pero valió la pena. Los Slytherin se llevaran una gran sorpresa cuando vayan a practicar para el partido del sábado.-

Entre los cometarios de su amigo, y una distracción con nombre de tarea para entregar en clase, el momento pasó rápido. Ya estaba guardando las cosas para dirigirse a almorzar cuando recordó que no había respondido.

Bah, tampoco era tan importante. Ahora su estomago era prioridad.

Abandonó el aula, dejando aquel viejo pupitre sin respuesta alguna.

O-o-o-o-o-o-o-O

El que mucho duerme poco vive” Eso es lo que me decía mi abuela hace unos años. No estaba tan desatinada la pobre. ¿Puede el profesor tomar las dormidas en clase cómo faltas y así desaprobarte?

Era viernes, demonios, como pasaba la semana. Por suerte ese sábado irían a Hogsmeade, su pluma falleció el día anterior, presa de los arranques de ira de la lechuza de Peter.

Ni modo, ya siquiera escribía y cuando lo hacia había que presionar demasiado y eso arruinaba el pergamino.

Se rascó la cabeza desacomodándose el cabello. Esa mañana ni tiempo había tenido de peinarse, por lo cual lo llevaba desordenado. Aunque no tanto como su compadre sentado a su lado.

James estaba cabeceando, no había dormido nada, estuvo castigado toda la noche por la pasada broma a los Slytherin. ¿Cómo podía ser que los directivos del colegio no se dieran cuenta que estaban haciéndole un bien a la humanidad?

No había manera, no apreciaban el buen arte.

Distraído, contestó:

La pregunta seria ¿como es que se dio cuenta de que estabas durmiendo?

O-o-o-o-o-o-o-O

Excelente punto. De seguro alguien se lo dijo. Pero la verdad no tengo enemigos que quisieran dañarme, no por lo menos que yo conozca.

Que no estuviera al tanto de ellos no significaba que no existieran.

Esbozó una sonrisa.

.- ¿Algún nuevo plan para llevar a cabo?- preguntó James.

.- La verdad no, pero hay un par de ideas rondándome.- su amigo le palmeó en la espalda.

.- Ese es mi pollo. No podemos descansar, este es nuestro ante último año, debemos sobrepasar nuestra marca de bromas-

.- ¿Así como la de castigos?- opinó Remus desde atrás.

James sonrió con picardía dándose vuelta y guiñándole.

.- No serian una broma completa si no hay castigo. Es parte del círculo vicioso.-

.- ¿Se han dado cuenta de que son unos adictos?

Sirius y James se largaron a reír intensamente. Recién ahí, y de casualidad (por que el profesor miraba para ese lado) les llamaron la atención.

Que no los conozcas no significa que no estén. De todas formas, no, no creo que un profesor pueda reprobarte nomas por dormir ¿Quién no se durmió en esta materia?

O-o-o-o-o-o-O

Lo que es la naturaleza del hombre, me acabo de enterar que uno de mis conocidos fue el que me mando al frente con el profesor. Solo por que según él lo deje en ridículo en una de las clases de McGonagall. Ya no se puede confiar en nadie…

¿Pero que clase de persona podía ser tan basura de delatar a un amigo de esa forma? Sirius agradeció poder tener amigos como los que tenía.

Pobre de él…o de ella. Ahora le saltaba la duda. Ya, no era que tuviera nada contra los hombres, menos con las chicas, pero con los primeros solía llevarse muy bien y con las segundas, bueno, se llevaba.

Estaba consiente de que era atractivo y de que en cierta forma muchas chicas gustaban de él. Y por que no, también salió con un par de ellas, siempre era bueno disfrutar de “esa” forma.

En conclusión, no solía hablar mucho con el género femenino, este tendía a ponerse nervioso en su presencia. Bueno, casi todas por que Evans no podía parar de insultarlo, pero ella era otra cosa.

Pero no le preguntaría ahora, seria un poco desubicado.

Lo mejor seria, si me preguntas, dejar de hablarle. Personas así no valen la pena.

O-o-o-o-o-o-o-O

La verdad es que no, no lo valen. Pero tuvo su castigo. Todos en el curso se enteraron de lo ocurrido (que conste que yo no fui quien lo contó) y ahora nadie le habla. Al final recibió lo que se merecía aunque de alguna forma me siento culpable, ahora esta sólo.

El único culpable de lo que le estaba pasando era él por ser buchón.

.- Ey¿por que esa cara?- nuevamente, James a su lado, cansado de chistarle a Lily sentada delante de ambos, decidió darle un poco de atención a su amigo.

.-Lee esto…- señalo el pupitre- empieza desde arriba hacia a la izquierda.

Luego de unos minutos.

.- ¿Quién es?

Vaya pregunta, aunque también él venia repitiéndose lo mismo cada vez mas seguido. ¿Y si era un Slytherin?

Un escalofrió surcó su espalda. Ese pensamiento lo abandonó rápidamente, los Slytherin no se “rebajarían” al nivel de estar escribiendo un pupitre.

.- No lo sé.-

.- ¿Le contestas alguien que no conoces?-Por la expresión de su amigo, este estaba sorprendido.

.- Bueno, si. No hay nada de malo en ello-

.- ¿Y no tienes miedo de que sea un psicópata?

.- Los únicos Psicópatas que habitan Hogwarts ya los conozco así que no tengo miedo- bromeó Padfoot.

Él mismo cosechó lo que plantó, así que no hay que sentirse culpable.

O-o-o-o-o-o-o-O

Supongo… Oye, cambiando de tema radicalmente ¿Te gustan el Quidditch?

¿Gustarle? Le encantaba. Estaba seguro de que si llegaba a tener descendencia la primera palabra de sus hijos seria Quidditch.

Esa tarde, una nueva tormenta amenazaba el castillo haciendo rechinar las persianas que soportaban las envestidas del viento a esa altura y Sirius se sintió desabrigado. No era que no soportara el frio, en peores condiciones había estado, peor la cosa era que no llevaba mucho abrigo ese día. Se había confiado y ahora padecía las consecuencias.

Mooney le ofreció prestarle su bufanda, pero no. Justamente hace dos noches había sido luna llena y Remus aun lo estaba padeciendo. Lo último que necesitaba era que su amigo se congelara por culpa de su descuido.

Miró el pupitre. Ya no quedaba mucho espacio, es más apenas quedaba para una respuesta.

Cómo pudo se las arregló y con la letra más chica que pudo, y ahora con su nueva pluma, escribió.

¿Bromeas? Me encanta. Mi grupo favorito son los Appleby Arrows ¿el tuyo?

O-o-o-o-o-o-o-O

La verdad es que tengo cierta simpatía por las Avispas de Wimbourne. Aunque me encantaría poder jugar, soy demasiado torpe así que me limito a disfrutar del juego. Si te interesa ve a la biblioteca hoy en la noche, busca detrás de la escultura de la bruja ciega.

Vaya, releyó el papel pegado sobre el pupitre. Esa noche de seguro iría a ver de qué se trataba.

.- ¿Crees que la/lo conocerás?- James lo miró interrogante.

.- Lo dudo.- suspiró Sirius.- de todas formas, iré.

Podríamos ser rivales, pero como me caes bien lo dejaremos ahí. Jejeje. Por cierto, muy buena la idea de usar pergamino. El banco ya no deba más.

O-o-o-o-o-o-o-O

Si verdad. Además viene bien, la semana que viene cerraran el aula para remodelarla por cuestiones de seguridad y el banco va a volar, supongo. De todas formas, sobre lo del paquete, cómo a ti te gustan los Appleby supuse que los disfrutarías más que yo.

Sirius se permitió una amplia sonrisa. James a su lado lo miraba con algo de envidia sana.

.- No es justo. Yo soy mas fanático de los Appleby que tu-

.- Ya vez, a mí hasta los que no me conocen me quieren-

.- Eso es suerte, no es que te quieran- opinó Remus, esta vez a su lado.- Demasiada suerte.

.- Bromean no es cierto- comentó Peter sentado delante de los tres. Se giró- Esa camiseta es la ultima tirada de el nuevo modelo de los Appleby. Salió hace dos semanas y ya se agotaron en todas las casas deportivas.

Padfoot sonrió nuevamente. Un completo desconocido le había regalado una camiseta de su equipo favorito y no solo eso. La misma estaba autografiada por el capital del equipo. ¡Era una reliquia!

Realmente te has pasado. El regalo fue sublime¡muchas gracias! Esto vale mucho ¿Cómo lo has conseguido?

P.d: ya era hora que arreglaran el aula, es un desastre, además ya empezaba a oler a moho.

O-o-o-o-o-o-o-O

Mmm secreto, secreto. Mejor que quede así. Me alegra que te haya gustado. Si llegas a leer esto, por que pasado mañana cerraran el aula, tomo pociones, si quieres podemos seguir por allí.

Por suerte lo había leído¿Pasado mañana? No, mañana la cerraban, eso quería decir que él o ella habían tenido clase el día anterior.

Eso era un paso ¿no? Tal vez esa respuesta podía dar pie a una conversación más personal en la cual él podría recabar información. La curiosidad estaba calando profundo en esos días, mas después del regalo.

Ese día no dejó mensaje, seria inútil.

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

¿Puedes creerlo? El partido fue una trampa total. Jamás me lo hubiera esperado de Smith.

Pociones, mmm, la suya olía a zapato viejo y mojado. Releyó la nota antes de meter los ingredientes en su caldero.

A él no le parecía nada raro, Smith era Hufflepuff pero tenia tendencias Slytherin, y de las malas.

Le parecía extraño estar pendiente de un simple pergamino, pero era interesante. Tenía un amigo/amiga que ni conocía personalmente pero al que había llegado a valorar mediante ese mes.

Después de la remodelación del salón en donde dictaba las clases el profesor de Historia de la magia, el nuevo mobiliario impidió que ellos pudieran continuar con su mensajería mediante los mismos. Los pupitres nuevos eran demasiado bonitos como para arruinarlos. O por lo menos era lo que habían acordado.

No me sorprende. Smith siempre tuvo los aires de grandeza por demás, y hasta lo que yo se es capaz de hacer cualquier cosa por lo que quiere. Literalmente.

O-o-o-o-o-o-o-o-O

Eso no lo sabia, bueno, he hablado pocas veces con él, siempre me pareció una persona centrada.

Eso era nuevo. El capitán de Hufflepuff no tenia nada de centrado. Si el lo conocía bien. Pertenecía a una familia de sangre “limpia” y para su desgracia había tenido que aguantarlo en cuanta reunión de la sociedad alta mágica hubo.

Sirius bostezó, tenia muy pocas ganas de estar allí. Si bien pociones se le daba razonablemente bien ese día no tenía ganas de nada. Solo fue para ver que le habían contestado.

Ahora que lo pensaba, desde hacia unos días estaba visiblemente interesado en aquel correo anónimo. Que va, lo hacia sentirse bien. Los nuevos amigos siempre lo hacen sentir bien a uno.

Sonrió lacónicamente, antes de escribir.

Entonces no lo conoces bien. Créeme, es un narcisista bastardo.

O-o-o-o-o-o-o-o-O

Supongo, hablando de gente así¿Te has enterado la última de los merodeadores?

Sirius, que esa mañana había ido a buscar su nota temprano en la mañana, por más que no tuviera clases, escupió sus cereales. Por suerte para él no había delante por que sino…

Tuvo que releer el pergamino varias veces para caer que esa/ese con el que se carteaba consideraba a los merodeadores narcisistas.

.- Parece que tu madre te hubiera escrito ¿Qué ocurre?- James llego medio somnoliento, restregándose los ojos. Era sábado y lo menos que quería era esta arriba, pero viendo que Padfoot en su tan poco disimulado despertar, hizo todo el ruido posible, luego no pudo dormirse nuevamente.

.- Lee esto y dime que opinas- le entrego la nota.

.- ¿Cree que somos narcisistas bastardos?- eso le sorprendió.

.- Entonces no es mi imaginación-

.- Noup- contestó sincero, tomando un pedazo de tostada y dándole un buen mordisco.

Haciendo uso de todo su autocontrol, Sirius respondió.

No, la verdad. ¿Por?

O-o-o-o-o-o-o-O

El otro día le hicieron una broma su chivo espiratorio, ese tal Snape. La verdad yo no soy de querer mucho a esa casa, se que hay buena gente, pero la mayoría da miedo. Sin embargo me da algo de pena el pobre chico. A lo que iba: con su tan tonta bromita llenaron de salpullidlo a un amigo mío que pasaba por ahí también y no fue el único. Cinco personas mas estuvieron en la enfermería esa tarde.

Trató de tomárselo con calma. Aun cuando el frio golpeaba su rostro no podía dejar de sentirse algo insultado. ¿Qué culpa tenia él de que esas personas estuvieran en el momento equivocado?

Sirius tenía orgullo y mucho.

Yo soy amigo de los merodeadores, tienen su estilo, solo que algunas personas no saben reconocerlo.

O-o-o-o-o-o-o-O

¿Burlarse de los demás es un estilo¿De donde has sacado eso? Eso se llama abuso de poder. Ellos son poderosos de alguna manera, dentro de Hogwarts.

Se sintió alagado e insultado al mismo tiempo. Con lo bien que había estado el carteo hasta ese momento.

Son bromas, son un arte.

O-o-o-o-o-o-o-O

¿Hacer sentir mal a alguien es un arte? Si eso es así no les veo muy diferente de las personas de los cuales se burlan: los Slytherin.

Hasta acá llegó su paciencia.

¡Pues si no te gustan podrías considerar cambiarte de colegio!

O-o-o-o-o-o-o-O

Tendría que considerarlo, la propuesta no esta mal, aprovechando que mi padre se ira podría irme con él. Así no tendría que tratar con intolerantes como los merodeadores o en su defecto: como tú. Únicamente te di una opinión y me saltaste a la yugular. Es pero que quien quiera que seas, jamás te pase ser el punto de nada, ni de nadie.

P.d: No respondas, no lo leeré.

Sirius Black se detuvo en medio del pasillo al terminar de leer la nota se quedo con un extraño sabor de boca.

Las palabras escritas por su compañero/compañera se cumplirían

En lo que quedo del año, no hubo mas respuestas.